miércoles, 9 de enero de 2013

Despedidas

Fernando se va esta tarde a su país. Todos le han preparado una despedida especial y él nos ha escogido a unos cuantos, para repartirnos algunos de los tesoros de su desordenada biblioteca. Yo no he organizado nada especial, le daré mi abrazo, mi adiós y la promesa de volvernos a vernos, aquí o allá, pero no sé si lo cumpliré y no es por mi, es por el destino. Armando dice que le llorará. Yo no, yo quiero que vuelva con los suyos. Tampoco lo extrañaré, aunque se sentara a mi lado, durante las horas de trabajo. Después de lo que el 2012 me quitó, no extrañaré a nadie. Después de que mi querido hermano se marchara, no extrañaré a nadie. Todos han dicho que debo salir adelante, que debo ser feliz, pero no puedo, con él se marchó una parte de mi corazón. Se murió mi alegría. Quizás con el paso del tiempo, -que no quiero que pase mucho- lo supere. Tengo miedo de morirme muy vieja, pienso que en el más allá estará esperando a su pequeña hermana, a la consentida, quizás si muero anciana, ya no me reconozca. Tengo miedo de irme vieja y que ya no me diga: mi hermanita que tanto quiero en la vida. Fernando se va, pero me queda el consuelo, que sólo cambia de país y que lo podré ver tras el monitor.