Él se interesó en mi máximo sueño. La verdad no supe que responder. Desde hace unos meses mis sueños se perdieron, pero sé que en algún lugar están. Cuando pensé un poco, le respondí lo que no me preguntó.
-Definitivamente ser madre no está dentro de mis sueños- le dije.
-Lo sé, por como eres- respondió inmediatamente.
Seguí pensando. -Pues quiero viajar a Brasil, a Argentina, a Italia. Por todo el mundo, unas veces a pie, otras en tren. Quiero en 5 años vivir en una ciudad grande, tener un trabajo que ame, un sueldo que ame más y un departamento. Un jardín.
Lo raro es que dentro de todo eso no esté el estar con alguien, en el plano sentimental. Lo raro y triste.
domingo, 4 de agosto de 2013
jueves, 4 de julio de 2013
Mi vida después de ti
Después de que sané un poco el corazón, tras su partida, me perdí en la vida, me sumergí. Me fui a desayunar, comer y cenar a donde mis amigos me llevaban, debo reconocer que hubo mucha gente que me fue levantando poco a poco del dolor, aunque al final, cuando caía la noche y quedaba sola, el dolor estaba ahí, para recordarme que haga lo que haga, siempre estará conmigo, hasta el resto de mis días.
Compré flores, de mil colores, otras blancas y unas cuantas rojas que me regaló un admirador, que apareció de la nada, se enamoró de mi, de mi cara triste y de mis ojeras, se enamoró de mi sombra, ni él sabe porqué, yo tampoco. Compré un florero, le puse agua y las flores, para no sentirme sola, cuando lo estoy.
Inútilmente traté de olvidarlo todo, las madrugadas fueron cada vez más largas y el sueño nulo. Los amigos nunca se fueron, brindaron conmigo, me abrazaron y me 'palabrearon' un 'mundo mejor'. Tomé cerveza y canté mucho, canté nuestras canciones, las tuyas, las que hice mías, para sentirte vivo, las que me ponías siempre.
Me hice fuerte, tan fuerte para que nadie me dañara, tan fuerte que ya nada me dolía, nada que no fueras tú. Tan fuerte para no llorar frente a nuestros padres, tan fuerte para decirle a A, nuestro hermano, que todo estará bien. Tan fuerte para hacerme cargo de tu perro, ese que te extraña más que todos, y que tiene fe en que volverás.
También enloquecí, aún me pasa, tengo rabia, luego pienso en el coraje de todos, todos lo que pierden a un hermano, un hijo, un padre, una madre y me doy cuenta que soy parte del montón, ¿por qué tendría que ser especial?, me visto y sigo de pie. Tú me empujas para adelante.
Cada 8 de mes visito el cementerio, está en medio del campo. Los árboles, el zacate, la maleza, se mueven con el viento. Colocamos las flores y el corazón en cada visita, la voz de mi madre se corta y sólo dice: 'mijo', y sus ojos se mojan.
La vida después de ti no ha sido fácil, para los que te queremos. Nuestro mundo dio un giro de 360 grados. La vida nos golpeó tan fuerte, sin piedad, que ni supimos de donde nos salió la fortaleza. Donde quiera que estés, debes saber que siempre te amaremos, que nunca te olvidamos y que seguiremos de pie hasta que así sea. Estoy segura que el destino me pondrá otra vez frente a ti. Allá nos vemos mi niño.
miércoles, 9 de enero de 2013
Despedidas
Fernando se va esta tarde a su país. Todos le han preparado una despedida especial y él nos ha escogido a unos cuantos, para repartirnos algunos de los tesoros de su desordenada biblioteca. Yo no he organizado nada especial, le daré mi abrazo, mi adiós y la promesa de volvernos a vernos, aquí o allá, pero no sé si lo cumpliré y no es por mi, es por el destino. Armando dice que le llorará. Yo no, yo quiero que vuelva con los suyos. Tampoco lo extrañaré, aunque se sentara a mi lado, durante las horas de trabajo. Después de lo que el 2012 me quitó, no extrañaré a nadie. Después de que mi querido hermano se marchara, no extrañaré a nadie. Todos han dicho que debo salir adelante, que debo ser feliz, pero no puedo, con él se marchó una parte de mi corazón. Se murió mi alegría. Quizás con el paso del tiempo, -que no quiero que pase mucho- lo supere. Tengo miedo de morirme muy vieja, pienso que en el más allá estará esperando a su pequeña hermana, a la consentida, quizás si muero anciana, ya no me reconozca. Tengo miedo de irme vieja y que ya no me diga: mi hermanita que tanto quiero en la vida. Fernando se va, pero me queda el consuelo, que sólo cambia de país y que lo podré ver tras el monitor.
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